viernes, 12 de octubre de 2012

¿Qué entiendo por cine?

Si me preguntan qué entiendo por cine tendría que tumbarme en el sofá y meditar detenidamente sobre ello para dar una respuesta merecedora de semejante pregunta. Porque, ¿qué es el cine? Es como si me preguntaran qué es la vida. Es más, estoy segura de que no hay una definición exacta de cine. Cada persona lo entiende de forma diferente. Cada uno de nosotros siente y percibe todo lo que le rodea con una perspectiva única e irrepetible. Por ello, el cine no se puede determinar como una proposición fija, clara y nítida. La subjetividad en este caso, es la aliada del cine.
¿Acaso no es mágico que con una proyección se pueda llegar a multitud de personas y no de igual manera? En la diversidad está la riqueza, la fuente del aprendizaje, la amplitud de la mente, la invención y la imaginación como motores para crear y descubrir.

Ante la reflexión sobre el cine cabe siempre la siguiente pregunta: ¿Qué o quién hizo que una novedad técnica y científica se convirtiera en espectáculo y posteriormente en arte?
Para dar con una respuesta tendría que adentrarme en la historia del cine y toda su evolución. Un campo cultural apasionante por la lógica necesidad de animar las fotografías estáticas para retratar la realidad en movimiento en un contexto histórico en el que todo esto se percibía como una novedad absoluta y llena de magia.
Magia. Sí, eso es. El cine es magia. Y no sólo para el espectador que únicamente evalúa el resultado sin antes conocer el proceso del proyecto cinematográfico. También es magia para el productor, el director, el realizador, el actor...
Ambas partes lo viven de forma intensa, sintiendo por cada poro de su piel el efecto, la secuencia, la luz, el mecanismo, los personajes, la acción, el objetivo, el movimiento, el sonido, la imagen, las palabras, la gestualización, los planos, la escena, el montaje, la fantasía, las historias, el guión, la vida...
Porque se inventó un lenguaje y una forma de narrar completamente diferente de todo lo conocido hasta entonces. De tal forma que ya no sólo se podía admirar una imagen fija en un momento exacto y en un contexto determinado. Ahora la gente ya podía verse reflejada en la pantalla como un espejo. El cine es un espejo para nosotros. Nos da a conocer, nos representa. Nos sentimos partícipes de una película y sin salir en ella.

Mi visión del cine es de tendencia positiva. No quiero centrarme en sus rasgos negativos. Considero que a todo lo que sea arte hay que sacarle partido. Hay que exprimir toda su esencia, su potencial. Sus caracteres beneficiosos que nos ayudan a comprender más el mundo, a estar en armonía con el universo, al bienestar con uno mismo.
La ilusión del movimiento aún nos sigue fascinando. Y, personalmente, aún me parece increíble poder ver una película. Una historia. Veraz o irreal. Una serie de momentos que, sabemos, podrían ocurrir. Y aunque sepamos que no es así, nos gusta evadirnos de nuestra propia realidad para ser otros por unas horas, para viajar mentalmente mucho más allá de lo que físicamente podemos alcanzar. Para ser inmortales, invencibles, o vividores de un cuento sin final, o con final feliz.
El cine es cambio. Muchas son las veces que he ido a ver una película y salgo muy distinta a como entré. Porque el cine es capaz de modificar nuestra percepción del mundo, hacer que tomemos una decisión que teníamos pendiente, confesar nuestro amor por alguien, leer un libro, desear aprender sobre algo en particular, querer ir a eclipsarse con una puesta de sol o simplemente ir a tomar un café al bar de en frente.
Quizás la clave del cine no es lo que digan las películas, sino como lo dicen. La forma cinematográfica. Aquí entra en acción un conglomerado de elementos que en conjunto, hacen cine: la interpretación, la mirada, las palabras, la puesta en escena, los lugares, la música, los gestos, la rutina y al mismo tiempo, la espontaneidad.
Todo depende de como recibamos el mensaje, para interpretarlo desde una perspectiva u otra.

Es irónico que esté haciendo un trabajo sobre cine y no realice algo visual. Sin embargo, me apetecía probar con algo diferente. Esta opinión sobre cine es muy personal, y si alguien la escucha, no quiero que haya imágenes que transfieran datos en relación a mis palabras. Quiero que sea el propio lector quien le ponga imágenes.

El cine. ¿Qué es? Es algo tan complejo y tan simple al mismo tiempo. Si tengo que hablar de cine, me centraría solamente en lo que este me hace sentir, lo que despierta en mí.
Empatía, situación, arte, expresión, entusiasmo, intriga, felicidad, tranquilidad, terror, tensión, sensibilidad, inquietud, alegría, esperanza, tristeza, soledad, satisfacción...
El cine es imprevisible y sorprendente, llamativo, espectacular. El cine hace que me alegre por mi existencia y por lo que tengo aquí. El cine es vida.
Me ha llamado mucho la atención un fragmento de la primera crítica de cine: “Cuando los aparatos sean de público dominio, cuando todos puedan fotografiar a los seres queridos no ya en forma inmóvil, sino en el movimiento de la acción de sus gestos familiares y con las palabras a flor de labios, la muerte cesará de ser absoluta.”


Trabajo realizado por Cynthia Rica Gómez de Doble Grado en Periodismo y Comunicación Audiovisual para la clase de Comunicación Audiovisual, Alejandra Val.

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