viernes, 31 de diciembre de 2010

Hasta siempre.




No quiero darle la bienvenida al 2011 sin antes despedirme como Dios manda de su antecesor. 
Me han pasado tantas cosas y han habido tantos cambios en mi vida sucedidos tan rápidamente, que me cuesta creer que tenga que decirle adiós al 2010.
Este año me gradué y terminé mis estudios de secundaria dejando mi preciado colegio Sagrada Familia Nazaret en el que llevo 11 largos años para iniciar una nueva etapa en el instituto José maría pérez Pulido. Celebré uno de mis mejores cumpleaños, bailé como nunca y me sentí como una reina. Me aventuré con mis amigas en un viaje a Italia, París y Disney. Pude disfrutar del glamour de Milán, de la belleza de Venecia y Roma, la concurrencia de Florencia, y la casa de Romeo y Julieta de Verona. También de la Torre Eiffel en París, de las vistas de fuera del Moulan Rouge, de la torre de Notre Dame, y del maravilloso mundo de cuento de hadas que es Disney. Y todo, junto a ellas.
Este año mi colegio cumplía sus 50 años y tuve la gran suerte de ser parte de la promoción que se graduó en este aniversario. Me divertí muchísimo en la bajada de la virgen en S/C y por segunda vez pude acompañar con las palmas de mis manos la melodía de la danza de los enanos. Observé la luna muchísimas veces por la noche en la playa de pto. Naos y experimenté por primera vez lo que es bañarse en el agua del mar a las doce de la noche.
Contemplé la caída del atardecer sentada en la arena con mis amigas con una toalla por encima a causa del frío. Comprobé que la horchata no me gusta nada. Y que Cantabria es un lugar hermoso. Me ilusioné, me desilusioné, me volví a ilusionar, desilusionar, ilusionar y desilusionarme de nuevo con el mismo chico. Me percaté que en el instituto las cosas no son tan fáciles como creía.
Me di cuenta de la gran falsedad de las personas y que puedo contar con los dedos de una mano las que valen la pena. Que mi prioridad ya no es agradar a todo el mundo. Y que si no le gusto a alguien como soy, que se vaya por donde vino.
Bailé, grité y salté en el increíble concierto de Pereza, y valoré la riqueza de la música española. 
Este año, se añadí a mi lista de favoritos el canal de la MTV. Y con la serie Ahora o nunca, comprendí la distinta forma de ver la vida de algunas personas, y también que quiero hacer muchísimas cosas antes de morir.
Tuve el valor y la valentía de ser la única de todas en escoger Humanidades aún sabiendo sus límites. Dudé, pero luego lo tuve claro. Quiero ser periodista.
Practiqué la profundidad de las palabras, e inicié mi blog - libreta. Vi la que se ha convertido en una de mis películas favoritas, Amélie. Sí Leiva, es una peli que me voló la cabeza.
Lloré de nuevo con El diario de Noa, con Querido John y con La última canción. Y cometí el enorme crimen de no ver Avatar. Discutí y me reconcilié mil y una veces con mi madre.
Me he acostumbrado a mirar a la gente a los ojos. Intenté ser más auténtica. Supe ver donde se encontraba la Estrella Polar. Vi el cielo desde lo alto del refugio un noche de otoño. Un chico se me declaró y lo rechacé. Y he rechazado otras propuestas indirectas.
Me sorprendí al darme cuenta de que de todas mis amigas soy la más santa y al saber que no puedo remediarlo.
He reído 250.000 veces y he sonreído el doble. Me dijero que era una experta en desperdiciar las buenas oportunidades y dije: es cierto.
Amplié mi círculo de amistad, con amigas que me hacen sentir cosas maravillosas y valoré el pensamiento de los chicos. Dejé de tocar la guitarra y aún no sé porqué. Viví como nunca el beso entre Sara carbonero e Iker Casillas y la Copa Mundial en Sudáfrica. Bailé el Waka Waka con Shakira. 
Y decidí que no me iba a acomplejar más por mi cuerpo. Aproveché al máximo la nochebuena con mis amigas hasta las cuatro de la mañana bebiendo como desgraciadas. Me lanzó una mirada hechizante y la supe ver.
Querido 2010, me has hecho crecer, me has puesto a prueba y ahora que llega tu sucesor soy más madura que cuando tu llegaste.
Brindo para que los próximos 365 días sean mejores que estos. Hasta siempre 2010.


Cynthia ☼

martes, 28 de diciembre de 2010

Por ese día más.

¿Por qué me quejo? ¿Por qué nunca estoy conforme?
Hoy me he despertado y estoy aquí. Tengo una oportunidad más para disfrutar de la maravillosa existencia del planeta tierra.
Y tengo el sentido de la vista para constatarlo. Además, puedo escuchar sus sonidos, sus quejas y sus agradecimientos.
Sigo teniendo la capacidad de hablar y puedo gritar al mundo lo extraordinario que es vivir.
Y como un regalo increíble, el gran don del gusto y tacto, no tan esenciales, pero no menos importantes.
Soy una persona completa, no me falta nada. Estoy entera, tengo mis brazos, mis piernas y todo lo que un humando requiere. Y como todo ser humando, puedo sentir y puedo pensar.
Entonces, ¿de qué me quejo? Si además de todo esto, estoy rodeada de personas que me quieren y tengo la suerte de poder degustar un plato de comida todos los días.
Damas y caballeros, las necesidades básicas del ser humano están muy poco valoradas.
Doy gracias, por tener un día más de vida.




                                                          Cynthia ☼


viernes, 10 de diciembre de 2010

Pasión por ella.

¡Extra, extra! ¡Algo se cuece en el blog!


Esta entrada está hecha expresamente para El homenaje de Blogs con motivo y como anexo de mi participación. Gracias María, por dar estas oportunidades, me encanta tu blog y tu escritura. Un saludo.


La amo, sí. A ella. Principalmente, por ser mi más preferido método para ser yo y para mostrarles a los demás, algo de lo que puedan aprender. Por ser como mi pan de cada día, de la que me alimento como si se me fuera la vida en ello. Por acariciarme el corazón, además de darle mil vueltas. Porque sin ella, no se que sería de la inspiración, la cultura, y mucho menos las palabras.
Sí, una letra, una sílaba, una palabra, una frase, un párrafo, un texto... una jerarquización maravillosa tanto individual como colectivamente.
Sí, la amo a ella. Amo la escritura. Porque aunque se diga "Una mirada, vale más que mil palabras" ,para mí, esas mil palabras sirven para dejar en papel lo que tu pensabas, sentías, y vivías en cada momento. Una ventana para que otras personas puedan sentirse como tú en ese instante, simplemente leyendo un papel.


"La vida es bella, sólo que algunas personas confunden los términos bella con fácil"








Cynthia ☼

Vecinos!