domingo, 10 de abril de 2011

Sin ilusión.


- ¿Por qué estás tan triste? ¿Por qué, como antes, esos ojos no brillan? ¿Cuál es la razón por la cuál ya no luces esos blanquecinos dientes en medio de esos rojizos y dulces labios de azúcar en forma de sonrisa? ¿Por qué tus expresiones antes reflejaban el arco iris y ahora se tiñen de matices grises? ¿Qué es lo que ocurre? Ahora camino en un desierto de tropiezos por los trozos de tu roto corazón mientras la fina arenilla me desquebraja la piel. Un corazón que era fuerte, valiente, noble... Un corazón que parecía irrompible. ¿Por qué ya no escuchas a quién te habla? Antes te encantaba hacerlo. ¿Y por qué has dejado caer tus pensamientos e ideas en el fondo de la mar? Eran diferentes, y eso me gustaba. ¿De verdad has permitido que la nostalgia, el frío y la tristeza se apoderen de tu cuerpo, de tu mente?


- Sí, es verdad, antes era alegre, mis ojos brillaban más que el sol en pleno verano, mi sonrisa irradiaba felicidad por dónde pasaba, mis expresiones se teñían de todos los colores del espectro, mi corazón se encontraba entero y latía con tanta fuerza que podía asustar, incluso, a cualquiera que estuviera a mi alrededor. Me gustaba escuchar todo tipo de historias y hacer que los demás se sintieran bien compartiendo esos momentos conmigo, eso me enternecía el alma.
Pero me ocurrió algo. Hubo un tiempo que me encantaba nadar en el inmenso mar azul, el cuál me transmitía paz, serenidad, libertad, pasión, ilusión…
De repente, la marea comenzó a subir extremadamente, las apariencias, la falsedad, la casi inexistente inteligencia, la poca palabra y la ignorancia se abalanzaron sobre mí y me costaba respirar, me faltaba el aire, la verdad, la coherencia, la confianza, el amor…


Mis pensamientos, mis ideales, mis creencias desaparecieron para no volver en el fondo del mar. A partir de ese momento, me invadió la tristeza, la nostalgia, y como tú dices, el frío. Porque navego a la deriva, sin rumbo, sin dirección.
Ya no tengo esperanzas para la humanidad, ya no me queda ni una gota de fe para este mundo cruel y despiadado. 
Sólo queda creer que todavía quedan personas de buen corazón, con buenas intenciones, en cuyos ojos reflejarnos como almas gemelas.
De esa forma, quizás podría bucear hasta el fondo de la mar, y recuperar mis pensamientos, ideales, y mi persona.
Y podría volver a escuchar  un sinfín de historias que desgarran el alma, pero de la emoción que nos dan.
Mi ilusión sería volver a tener ilusión.
Cynthia

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